Sobre metamorfosis y soluciones
es un instructivo artículo sobre lo que decían el PSOE y el actual director de ABC sobre el Derecho de Autodeterminación publicado por Rafa Díez Usabiaga, Secretario general de LAB, en GARA el 23 de marzo de 2002.
Rafa Díez Usabiaga * Secretario general de
LAB
Sobre metamorfosis y
soluciones
La metamorfosis del pensamiento y posición política es muy común en nuestro tiempo. Intereses profesionales, ambiciones personales, «reconversiones» ideológicas condicionadas por ansias de poder y narcisismos de toda naturaleza suelen ser la razón de «evoluciones» analíticas o propo- sitivas en ocasiones escandalosas por su dimensión.
En un contexto político donde el sufrimiento y la confrontación se extienden a espacios muy amplios de la sociedad, en un momento en el que el debate político gira en torno a dos conceptos básicos diálogo y autodeterminación, cabe reseñar la trasformación brutal que agentes importantes del ámbito vasco han tenido en los últimos años en relación a ambas cuestiones. Unas trasformaciones con importante efecto en el mantenimiento del conflicto y todas las secuelas de sufrimiento que acarrea.
La primera referencia es un artículo firmado por el entonces director de "El Correo" y ahora director de "Abc" José Antonio Zarzalejos. De sobra es conocida la línea editorial del periódico de Madrid sobre Euskal Herria. El apoyo total a una estrategia del PP pivotada en la inexistencia del conflicto político, la negativa al diálogo con los «terroristas o su entorno», la teoría de las treguas-trampa, la cobertura a la represión contra la izquierda independentista... y, por supuesto, su cruzada política, cultural... contra todo lo que huela a abertzale. Pues, para sonrojo del propio Zarzalejos y para evaluar las interesadas, cuando no hipócritas, evoluciones de personas como él, vean lo que este importante hombre del mundo mediático nos decía el 3 de setiembre de 1995 en su habitual columna dominical en "El Correo":
«Irlanda del Norte no es un espejo para nosotros, pero sí un referente... El sesgo de los acontecimientos en Irlanda del Norte, que ha cruzado ya el primer año de paz gracias a un alto el fuego acordado por británicos, unionistas y republicanos, ilustra sobre la idoneidad del método, es decir, del modo de obrar o proceder para lograr que un conflicto diabólicamente enquistado se encauce de una manera razonable. El método ha sido el diálogo. Y, a estas alturas de la historia del País Vasco y España, será el diálogo el método definitivo para la solución de la violencia de ETA y la recuperación de una convivencia vasca que se aleje de la crispación patológica y atosigante en la que ahora se desenvuelve...»
«La política no es más que un instrumento para la solución de los problemas comunes, y se ha comprobado que la resistencia histórica de la violencia terrorista a la terapia exclu- sivamente policial degenera en fenómenos mucho menos éticos y admisibles que un diálogo razonable. Episodios tan vergonzosos como el de los GAL o los asesinatos de Lasa y Zabala han sido posibles, al margen de otras consideraciones, por la exasperante necesidad de eficacia policial...»
«Una iniciativa de estas características (en relación con el diálogo) no deslegitima al Estado de Derecho. Lo que sí lo hace, y de forma que retroalimenta el conflicto y la desesperanza, es la perduración de una violencia que puede hacer que se perviertan los métodos para combatirla...»
«Bien lejos de un relativismo carente de principios, resulta innegable que el arsenal de asuntos posibles sobre los que dialogar es amplio, sin necesidad de que se quiebren cuestiones esenciales o irrenunciables que, ciertamente, son pocas. Y aquí no deben admitirse hipocresías: algunos de los que se han venido negando rotundamente al diálogo con los terroristas, alegando grandes conceptos morales, están pasando ahora por los juz- gados, demostrando una conciencia demasiado polifacética como para que se sostenga su crédito social en este y otros terrenos».
«La sociedad, creo, no tiene miedo a ese diálogo, porque no hay diálogo que sea revolucionario ni subversivo. Y eso lo perciben sus ciudadanos».
Estas reflexiones de Zarzalejos, en momentos difíciles y complicados como los que se vivían también en la fecha de su realización, están en las antípodas de las reflexiones y orientaciones que mantuvo en el periodo de tregua de ETA y sostiene en la actualidad desde la dirección de "Abc".
Otro ejemplo de transfuguismo ideológico y programático lo tenemos en el PSOE ahora que su «sucursal» en Vascongadas debate sus ponencias congresuales. Además de las referencias que podemos encontrar en el socialismo guipuzcoano de la mano de Toribio Etxeberria, que escribió en 1918 "La Liga de Naciones y el problema vasco", donde reconocía el derecho a la soberanía del pueblo vasco, las resoluciones del XIII Congreso (cctubre 1974) en relación a las nacionalidades y regiones eran diáfanas y contundentes sobre Euskal Herria y el derecho de autodeterminación: «La defini- tiva solución del problema de las nacionalidades que integran el Estado español parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas».
Posteriormente, en el XXVII Congreso (diciembre de 1976), se sigue propugnando «el ejercicio libre del derecho de autode- terminación por la totalidad de las nacionalidades y regionalidades, las cuales compondrán, en pie de igualdad, el Estado federal que propugnamos».
Estas decisiones se enfrentan radicalmente a las actuales posiciones de un PSOE que ha evolucionado a los parámetros que, en torno al modelo de Estado, tiene la derecha neofranquista. En la ponencia oficial planteada para este congreso del PSE, el derecho de autodeterminación no es un derecho sino una reivindicación exclusiva y propia de los nacionalistas vascos y, además, para rechazarlo, utiliza como «muletilla» la herencia de Euskadiko Ezkerra, con aquella famosa referencia de la «autodeterminación día a día».
Veamos su argumentación: «Es radicalmente falso que los ciudadanos y ciudadanas vascas no tengan derecho a la autodeterminación señala el documento. Lo han poseído desde que tenemos una Constitución que garantiza las libertades, los derechos humanos y la democracia. El autogobierno vasco es la consecución de un proceso de autodeterminación democrática del conjunto del pueblo vasco en el marco del llamado pacto constitucional». En esta línea, vincula la autodeterminación con todo tipo de males, como cuando asegura que, en el actual contexto social y político, «puede favorecer un proceso de limpieza étnica en nuestro país».
En torno a esta cuestión central y básica en la solución al conflicto, tampoco se perciben novedades sustantivas en las aportaciones de la corriente Nuevo Socialismo Vasco. La profundización «vasquista» que se pretende formular no tiene anclajes ideológicos sólidos y con- trastados, dejándose llevar por la corriente del partido y los factores mediáticos que la condicionan. Así pues, de momento no se perciben cambios de entidad estratégica.
Los dirigentes del PSOE y PSE saben perfectamente que el derecho de autodeterminación es sólo un derecho democrático, que no forma parte de una ideología específica y que, por ello, está ubicado en el derecho internacional, siendo una parte determinante de la Declaración de Derechos Humanos. Pero su «evolución» le ha llevado a renegar de principios democráticos, a impulsar unos conceptos de modelo de estado que compiten en rancio españolismo con los postulados de una derecha que, con su terapia de «patriotismo constitucional», quiere llevar al modelo de Estado a esquemas preconstitucionales; es decir, exaltación de un nacionalismo español que, superando el sarampión autonomista, devuelva a «Es- paña» la referencia y centralidad perdida.
Es evidente que, hablando de metamorfosis ideológicas y transfuguismos políticos, muchos serían los ejemplos y largo podríamos hablar de las distancias entre programas y la praxis política de PNV, EA..; eso lo dejo para otra ocasión. En este artículo la importancia de ambos casos me ha llevado a destacarlos en un momento en el que la confrontación, violencia y crispación marcan la situación sociopolítica y cuando anuncios de ilegalizaciones masivas amenazan con ensombrecer todavía más un horizonte en clave de soluciones estables y democráticas.
En este contexto, remarcar que el tren de la paz en Euskal Herria tiene unos raíles muy claros: situar un diálogo incluyente como instrumento de resolución del conflicto y madurar un acuerdo que permi- ta a los hombres y mujeres de todo Euskal Herria disponer de capacidades reales para decidir democráticamente sus relaciones internas y externas sin injerencia ni hipoteca alguna. Es decir, situar el suelo democrático donde la pluralidad de la sociedad vasca y los distintos proyectos políticos puedan desarrollarse y legitimarse democráticamente. Ese es el contenido de la oferta presentada por Batasuna que LAB considera una importante aportación.
Estoy convencido de que si Zarzalejos volviera a sus tesis del 95 y si el PSOE se situara en posiciones como partido progresista, defendiendo sin ambages que el reconocimiento a Euskal Herria a decidir su futuro es un derecho democrático básico, no tendríamos un futuro de tensión y sufrimiento sino, al contrario, avanzaríamos hacia un escenario de resolución definitiva del conflicto. Estoy convencido que la propuesta de Batasuna se valoraría como base de un Stormont para Euskal Herria. *